Pataleta
Octubre 1st, 2006 por seidenbaum
Antes de continuar, indicar que este post no es más que una rabieta que la pongo para desahogarme. Por si alguien no quiere seguir leyendo.
Anoche estuve cenando con unos amigos argentinos y el tema de los negocios siempre está presente en nuestras reuniones. Me comentaron que le habían dado una subvención y que iban a montar una fábrica de dulces. Le dan la nave y 6.000 € por cada socio en paro. Por supuesto han metido a varias personas de la familia y se han llevado 24.000 € y una nave sin coste.
Por la noticia me alegré bastante, es un proyecto interesante y parecen ilusionados. Pero mientras volvía a casa, pensé lo mierda que son las subvenciones y lo mal que funciona esto. Siempre lo he dicho y siempre lo diré. Si los de capital riesgo miman demasiado su dinero, los de las subvenciones parece que dan ese dinero (que es de todos) sin consideración del plan de negocio, innovación o posibilidad de éxito.
Las subvenciones son como los bancos. No me gustan nada, casi siempre son inútiles pero tampoco te atreves a decir que nunca los vas a utilizar. No sabes cuando te pueden salvar.
Estos políticos, personas con puestos regalados, deciden que proyecto es mejor que otro sin tener aptitudes para sabelo. Y eso cuando (como en estos casos) la demagogia se apodera de las decisiones y les entregan el dinero (sea el proyecto que sea) a un inmigrante por ser inmigrante, en detrimento de un nativo con un proyecto mejor. O mi cortometraje, que por no tratar sobre el maltrato a mujeres, se queda sin subvención. Así un proyecto vulgar de un inmigrante o una porquería de cortometraje sobre las mujeres maltratadas, se llevan el dinero y luego la cantidad de proyectos realmente innovadores que pueden crear mucha riqueza y se pierden en los escritorios de estos políticos ineptos.
¿Tan dificil es subvencionar el mejor proyecto sin tener en cuenta otras estupideces ajenas al éxito empresarial?
Bueno, disfrutemos de otra fabrica de dulces.
ACTUALIZACIÓN: Volviendo a sacar el tema de la subvención, me han dicho con total tranquilidad que se la han dado porque el padre conoce a no se quien y tal. Perfecto, abiertamente confesado, no es un buen proyecto. Es sólo enchufe.
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Sinceramente, tal como funciona el tema de las subvenciones lo mejor sería eliminarlas TODAS. Pero claro, a ver quién es el político que se atreve con una medida tan polémica…
Generalmente las subvenciones se dan con un fin y por unos organismos responsables, que van acordes con esa finalidad.
Si para lograr ese fin se priman unos criterios sobre otros, pues me parece correcto que asi sea.
Por ejemplo, si se busca crear asociaciones juveniles que enriquezcan el tejido empresarial pues sera logico darselo antes a una Junio Empresa que a una asociacion juvenil de futbol (aunque la de futbol pueda dar mas rendimiento o votos).
Quizas el problema ultimo sea el mismo, porque al fin y al cabo nadie nos pregunta en que queremos que se gaste el dinero de nuestros impuestos.
Mercurio, yo iría mucho más profundo en el concepto mismo de las subvenciones: ¿Por qué hay que subvencionar la agricultura y no, pongamos, las telecomunicaciones? ¿Por qué a un señor le paga el estado por no recoger sus cosechas y quedarse en casita mientras que si yo como fundador de una SL no tengo negocio suficiente no me queda más que cerrar o ir a la ruina? Y es mas: Si tienes un proyecto empresarial bueno y es positivo que salga adelante porque crea empleo y riqueza…¿Es razón suficiente para que se regale el dinero? ¿Por qué no se incentiva en base a créditos blandos con seguros en caso de quiebra o mal funcionamiento, pero que en caso de que la empresa funcione se devuelva el capital para que pueda ser re-utilizado en la promoción de nuevas iniciativas?
En el fondo creo que compartimos ideas, y me parece muy interesante la propuesta de los creditos blandos asegurados( me lo apunto por si algun dia llego a ministro :D).
La cuestien es que puestos a profundizar ¿donde paramos?, porque por la misma regla de tres seguiriamos hacia un porque con mis impuestos se financia una empresa como la iglesia catolica (u otras), o porque con mi impuestos se financia un sistema educativo con el que no estoy de acuerdo, o porque con mis impuestos se financia la sanidad para enfermos que se autolesionan (con tabaco alcohol etc)
Quizas lo dificil es saber donde ponemos los limites entre lo que es un bien publico general, y lo que es intromision de “papa estado” en la economia nacional.
Muy buenas,
Estoy de acuerdo con Ángel M. Aunque podrían ser muy buenas las subvenciones en un mundo ideal, visto que no hay una forma eficiente y justa de entregarlas, deberían ser eliminadas por completo.
Secundo la idea, no sólo de los prestamos blandos asegurados, sino también limitar el pago de obligaciones fiscales e impuestos a las empresas sin beneficios.
Hay que premiar al valiente que se aventura a generar riqueza y empleo, pero conscientemente y sin regalos.
Muchas gracias por vuestros comentarios y un saludo a los 2.
Y yo aun diría: Apoyar, sí. Premiar, no.
Lo paradójico es que las personas que deciden a quién dar las subvenciones, son precisamente las que más lejos están de ser empresarios.
En cualquier caso, cuanto menos burocracia, cuanto menos Estado, mejor para todos.
[…] Curiosa noticia sobre las subvenciones, que la posteo porque este tema ya apareció aquí antes. […]
[…] Como enemigo confeso de las subvenciones (para nadie) he hablado varias veces sobre ellas en mi blog. Podemos ver diferentes asignaciones del dinero público forzado por una mafia o por el tan español enchufe. […]
Yo estoy en contra de las subvenciones, sobre todo porque no me dan nada, lo unico que hago es pagar impuestos gane o no gane y una amiga, de lo mas vago y perro que he conocido jamas, simplemente por ser mujer y peruana (inmigrante), ha logrado 60.000€ a fondo perdido para montar una tienda franquicia (que gran innovacion). Las subvenciones estan bien en paises con etica y cordura, pero en el pais de la picaresca y el traicheo solo sirven para que se te quiten aun mas las ganas de pagar a hacienda.