Feeds:
Posts
Comentarios

Pongo en situación:

Una persona se pone en contacto con nosotros en representación de una importante empresa local (con negocios prestigiosos, tipo bufete de abogados, inversiones inmobiliarias, servicios financieros, etc.) para que les asesoremos en su adaptación a las nuevas tecnologías.

Utilizan ordenadores antiguos con Win 98 (todo pirata) y con la regla de que si algo no funciona, se busca un sistema alternativo y se mantiene. Nada de pensar en arreglarlo. Tienen un email en Hotmail que sólo sabe usar una persona en la empresa y uno de los dueños no tiene ni movil ni ordenador. De la empresa, el que más sabe de tecnología es uno de los socios (en adelante el socio) que tiene un hijo adolescente y que controla (palabras textuales).

Parece un escenario adverso, pero perfecto para mi, pues me encanta demostrar las virtudes de la tecnología a los neófitos.

Tras muchos dimes y diretes y algunos malabares tratados directamente con el socio para comprar menos cosas, todo claro. O eso parecía.
Ahora ultimando ya los detalles, empezamos a organizar la parte llevada con el socio y su personal (what?) nos dice que una parte de los servicios que teníamos apalabrados, no nos lo van a contratar. Pero con palabras del tipo: “¿Estamos locos? [..] ese servicio no lo vamos a contratar ni que coña [..] ¿pero tú sabes lo que estas diciendo? ¿no había error en el precio? (momento en que yo pienso si ellos suelen dar presupuestos con cifras inventadas)” Y demás lindezas.

A mi que no lo contraten, me da un poco igual. Viendo como habían estado llevando la negociación, no me daban buen espina (cada vez más justificada) y no he incurrido en ningún gasto adicional y además estamos seguros que el servicio que ofrecemos es más que justo, sobre todo porque somos una empresa muy pequeña y cobramos menos que las establecidas.
Pero lo que me ha molestado enormemente es la falta de respeto y la libertad de juzgar a priori un mercado ajeno al suyo, sin saber. Porque si sabe o tiene ya informáticos, no se por qué nos ha contratado.
Cada uno es libre de pedir lo que quiera y de contratar lo que quiera. Si te parece malo, caro, insuficiente, puedes perfectamente rechazarlo con educación. Y sobre todo mucho antes, no el día antes de comenzar.

Me gustaría ver la cara de sus abogados cuando sabiendo ya la minuta, un cliente le dice que si están locos, que hay abogados a patadas o que ni de coña van a contratar ese bufete… pero en la tercera reunión.

Esta reacción ha provocado que su empresa salga de nuestro circuito comercial habitual y no se le ofrezcan más servicios. Lo que tiene ya contratado, se le realizará con nuestra calidad normal, pero ya está.
Esto es porque si te ha tratado así una vez y no valora tu trabajo, lo mejor para evitarte problemas es que te largues.

Siendo pequeño y con pocos recursos, no puedes permitirte un cliente que te robe recursos como si fueran 3 clientes.
Y ya se sabe que quien paga cacahuetes, contrata monos. Ya tenemos experiencia.

Comments RSS

Anímate y escribe algo. Vamos!